Enebro
Juniperus communis
El enebro es un gran arbusto, de 1 ó 2 metros de altura, que si se deja crecer a sus anchas puede convertirse en un árbol de varios metros.
Posee una espesa ramificación y hojas aciculares, lineales y espinescentes, caracterizadas por un surco grisáceo a lo largo de la cara superior.
Las flores son de color verde claro, poco llamativas.
En cuanto a los frutos, están constituidos por bayas que en plena maduración toman un color violeta azulado oscuro y se vuelven carnosas y consistentes.
Tienen un sabor dulzaino resinoso y cierto aroma parecido al de la canela.
Se cría en todo el norte del país, preferentemente en zonas montañosas.
También se encuentra en Sierra Nevada, a más de 2000 metros.
El enebro florece en primavera.
Con fines medicinales interesan las hojas, los frutos y la corteza.
Los frutos (llamados gálbulos) no suelen madurar hasta el otoño del tercer año, aunque este período varía mucho según la localidad y la altitud.
Deben desecarse un poco a la sombra antes de guardarlos en sobres herméticos.
Del enebro se puede extraer un aceite esencial -en cantidades no superiores al 2%- que contiene pineno, borneol, canfeno, cadineno, alcanfor y cariofileno.
Esta esencia le confiere propiedades diuréticas muy marcadas, que se ven reforzadas por los ácidos glicérico y glicocólico.
También se le atribuyen propiedades antisépticas e hipoglucemiantes.
En uso externo es rubefaciente, antimicótico y antirreumático.
Contiene asimismo un principio amargo con propiedades aperitivas y tónicas.
Las propiedades diuréticas de las bayas de enebro se aprovechan principalmente en casos de urolitiasis, edemas, tensión alta, reumatismo y gota.
Aplicado localmente se puede emplear en micosis superficiales, dolores reumáticos y neuralgias.
El aceite esencial puede ejercer acciones tóxicas sobre los riñones debido a la presencia de sustancias nefrotóxicas.
Por esta razón el uso de enebro está totalmente contraindicado en personas con problemas renales, y en embarazos.
.- Infusión. 20 gr. de enebro por litro de agua.
De la infusión resultante se toman 3 tazas al día.
.- Esencia. 1 ó 2 gotas de la esencia, tres veces al día, sobre un terrón de azúcar o en dilución alcohólica.
.- Elixir de enebro. Se ponen 75 gr. de bayas en remojo durante siete días, en un vino blanco de buena calidad.
Este líquido se filtra pasado el tiempo y se embotella.
Se pueden tomar tres vasitos al día.
.- Alcoholatura para fricciones. Se maceran durante 10 días 10 gr. de bayas trituradas en 100 gr. de alcohol de 60º.
Transcurrido el tiempo necesario, se filtra el alcohol y se traspasa a una botella de tapón esmerilado.
El alcoholato resultante resulta excelente para friccionar las partes afectadas por dolores reumáticos.
Diurético. Antiséptico. Antirreumático